martes, 6 de mayo de 2014

La niña

La madre terminó de preparar la comida, y satisfecha de haber completado la tarea empezó a limpiar la cocina, que ya de por sí estaba muy limpia. Los azulejos se veían blancos y el piso reluciente. Por la ventana podía ver al grupo de chicos jugando fútbol en el campo frente a la casa.

Aún cuando ella no lo apreciara, su hija adolescente era de los mejores entre los improvisados jugadores. Un observador más objetivo podría haber notado que la niña no parecía tener miedo de lastimarse, ejecutando jugadas arriesgadas con bastante habilidad. Cuatro de los cinco goles que había anotado el equipo eran suyos. Todos los demás integrantes eran jovencitos, casi todos  mayores que ella; amigos de su hermano.

La niña empezaba a verse más como mujer; y no había manera de que la madre la convenciera de actuar con recato entre el grupo de varones que solía acompañarla.

Las vecinas creían que practicaba deporte para llamar la atención de los muchachos. La realidad es que ella buscaba el reto que presentaba jugar con rivales dignos de su esfuerzo. Se consideraba igual que los demás.

La práctica habitual del deporte empezaba marcar los músculos en sus piernas y brazos. Físicamente, su fuerza y destreza eran comparables a la los chicos, que no podían evitar reconocerlo. Por un lado, admiraban su habilidad  y por otro se esforzaban en tratarla con cierta displicencia, fingiendo que la tenían en el mismo plano que a las demás chicas. Para muchos era objeto de fantasías, pero ninguno se atrevía a mostrar la menor intención de conquista, teniéndola por inalcanzable.

El hermano era un chico como todos. Pálido, de ojos marrones, alto. Gozaba de algún grado de popularidad, tanto entre sus compañeros como con las jovencitas; y sin interés alguno respecto a las excentricidades de su hermana. Irónicamente, era ella quien lo defendía frente a otros muchachos mayores, tipos pendencieros que ocasionalmente lo acosaban; haciéndolos quedar como tontos en duelos de ingenio que ella con facilidad ganaba.

Su independencia desconcertaba a la madre. Cierto era que el sentido de justicia y el valor que solía mostrar su hija llamaban su atención, pero la mujer temía que tarde o temprano esas actitudes le acarrearan problemas.

Eran ya las seis y treinta de la tarde. La madre abrió la puerta de la cocina, y llamó a sus hijos a comer. Un rato después, ambos entraron corriendo, limpiándose rápidamente los zapatos enlodados en la alfombra a la par de la puerta.

       - ¡Me muero del hambre! Dijo la niña. ¿Qué hay de comer?
        - Pasta con salsa, como te gusta.

Al entrar, la jovencita encontró sobre la mesa dos platos; con cantidades sustancialmente diferentes de comida. Sin pensarlo mucho, y en vista del hambre que sentía,  escogió el plato con más comida y se sentó frente a él. En ese momento, la madre llamó su atención:

. ¡Ese es el lugar de tu hermano! Dijo con  una mirada implacable.

Sin decir nada más, la niña se levantó de la silla donde se había sentado,  para cambiarse al lugar donde estaba el otro plato. Comió en silencio. Sabía por experiencia que protestar no cambiaría nada.

En su mente, resentía la injusticia, pero sabía tenía a su favor muchos recursos. No sería una víctima indefensa… ¿con que querían a una criatura delicada y vulnerable, no era así? Una sonrisa socarrona se dibujó en sus labios.

Terminó su comida, y luego subió a su habitación. No quería pensar en su madre, siempre supeditada a lo que su padre dijera; ni en su hermano, quien,  aunque le demostraba simpatía, nunca asumía compromisos.

Entró al cuarto de baño, y cerró la puerta. Se quitó la ropa, y el espejo reflejó la imagen de una espléndida mujer. Allí, en su pecho se veían cicatrices de ocasiones anteriores. Tomó la hoja de afeitar, y con destreza, la hundió en su piel, mientras la sangre fluía sobre su abdomen. En ese momento, la frustración y la rabia se esfumaron, mientras el dolor distraía su mente y la hacía sentir en control, liberándola. Saturó unos algodones con alcohol y los colocó encima de la herida, sintiendo el exquisito dolor sobre su vientre.

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